Etiquetas de Mautic

Tenis de Mesa, donde rusos y ucranianos se unen por un bien común

En 1971, Estados Unidos y la República Popular China llevaban más de 20 años sin ningún tipo de relaciones diplomáticas entre ambos países. Así que, cuando durante el Campeonato del Mundo de Tenis de Mesa que se celebraba ese año en Nagoya (Japón), un jugador estadounidense, se subió por error al autobús del equipo de China se produjo un gran silencio.

El triple campeón del mundo Zhuang Zedong tomó la iniciativa de romper el hielo ofreciendo a Glenn Cowan, el jugador estadounidense, un bordado de seda «hecho en China». Los dos hombres no lo sabían, pero este gesto fue la primera chispa de la «diplomacia del ping pong». Ese mismo año, en una gira de partidos amistosos, Glenn Cowan y su equipo se convirtieron en los primeros jugadores de tenis de mesa estadounidenses en pisar China en un cuarto de siglo. Al año siguiente, los chinos fueron invitados a Estados Unidos. Impensables unos meses antes, estos intercambios serían los primeros en descongelar la atmósfera entre China y Estados Unidos.

Más recientemente, en 2018 durante el Mundial de Suecia, las selecciones femeninas de Corea del Norte y Corea del Sur debían enfrentarse entre sí en cuartos de final. Poco antes de su duelo, en un acuerdo histórico, ambos combinados solicitaban no enfrentarse y unificar los equipos para formar uno solo que competiría bajo la bandera unificada de Corea en semifinales contra Japón. A pesar de que la petición iba contra las normas de la competición, fue aceptada por la Federación Internacional de Tenis de Mesa: “no se trata sólo del deporte, sino también de la paz», señalaba el entonces presidente de la ITTF.

Esta semana, en Oroso, se celebraba la primera concentración del año del Programa MiniSpin de la Real Federación Española de Tenis de Mesa en Galicia, en colaboración con la Federación Gallega de Tenis de Mesa. El programa, reúne a los jugadores con más proyección de futuro menores del 2009 del territorio nacional, con el fin de trabajar desde la base en concentraciones de tecnificación dirigidas por técnicos de primer nivel que ayudan a pulir a estos pequeños diamantes. En esta ocasión, el técnico designado para dirigir los entrenamientos era Valeri Malov, entrenador de origen ruso del Oroso TM que lleva ya muchos años afincado en Galicia. Valeri, conocedor de que el Club Vilagarcía TM había acogido a varias jugadoras ucranianas con motivo del conflicto bélico, solicitó a la Federación Gallega y al propio club arousano poder contar con la colaboración de dos de ellas para formar parte de su equipo de trabajo en estos días. Así, el cuerpo técnico estuvo formado por el propio Valeri y las jóvenes jugadoras ucranianas Anastasiia Dymytrenco y Olena Pentiuk. Los tres se han compaginado estos días en un perfecto equipo, con el objetivo común de formar y enseñar a los más jóvenes jugadores españoles de tenis de mesa.

Con esta concentración de tecnificación, el tenis de mesa se ha convertido, una vez más, en toda una alegoría en favor de la paz entre ambos pueblos y en contra de este conflicto, demostrando que el deporte está muy por encima de guerras ridículas que solo entienden los políticos y que casi nadie comparte.