Entrevista al director de la Escuela de fútbol de la ADC Sagrado Corazón

Fran Fernández cumple sus más de 100 días al frente de la Escuela de la ADC Sagrado Corazón de fútbol como Director de la misma desde que arrancó la temporada el pasado 16 de agosto. Con más de un tercio de la temporada transcurrido, es hora de ir haciendo balance y conocer el presente y futuro del club.

Tras estos primeros meses al frente del club en el apartado deportivo, ¿cuál es tu valoración general?

Este año hemos sumado dos equipos más al club, el biberón y el infantil B. Además, se han mantenido las otras categorías igualmente. El club está en un proceso de crecimiento, intentando ser una escuela para todos los chicos que quieran aprender este deporte. La competición está en un segundo plano, pero no deja de ser parte importante en el desarrollo de su formación, y, en ese aspecto, hemos clasificado a un equipo por categoría para las promociones.

Formaste un grupo de trabajo con los técnicos y siguiendo la metodología del club…

Seguimos una línea continuista, el año pasado se dio el primer paso para crear una metodología común con la que poder trabajar. Este año se ha creado esa área, donde nuestro grupo de entrenadores trabaja para poder ir dándole forma a ese proyecto. Nos reunimos todas las semanas para poder hablar de todo lo que pueda suceder tanto en entrenamientos, como en partidos, y, desde ahí, ir dándole forma a la metodología del Sagrado Corazón.

¿Cómo formador de jugadores que es lo más importante para ti?

Lo primero que tenemos que tener es la confianza de los jugadores, ser capaces de interaccionar con ellos, para poder crear un canal de comunicación adecuado. A partir de ahí iniciar el proceso de enseñanza, lo más importante a nivel deportivo es ser capaz de resaltar las virtudes que tienen, su propio talento. Después, poder mejorar aquellos conceptos que más le cuestan. Importante que se diviertan aprendiendo, ser capaz de crear curiosidad en ellos para que nunca dejen de aprender.

¿A los jugadores que les pides?

Suelo pedir muchas cosas (risas). Me gusta que nunca dejen de intentarlo, esa es la palabra, intentar. Otra cosa es que después salga mejor o peor. Me gusta que sean atrevidos, que propongan y arriesguen. Y, sobre todo, que comenta errores. Suena raro, pero la mejor enseñanza en a través del error, darle normalidad a esa situación que tanto los estresa, donde ellos puedan ver cómo pueden mejorar, y qué decisión ir tomando en cada momento. Además, si no hubiese errores, no tendríamos trabajo.

¿Y a sus padres?

Los padres son la parte fundamental dentro de la educación de los jugadores, ellos son los que conviven día a día con ellos. Sin su ayuda, sería imposible hacer nada esto. Su esfuerzo por traerlos a entrenar, desplazarse a los partidos, cuotas, ropa… Ese esfuerzo es el que hace capaz que nosotros podamos trabajar con los jugadores. Si vamos de la mano, todo será más fácil, nosotros estamos abiertos a ayudar en aspectos que no son meramente deportivos, al igual que agradecemos que se nos ayuden en nuestro trabajo, simplemente dejando trabajar, y poder seguir los procesos de formación. Son procesos largos, los resultados se ven con el tiempo.

¿Qué valoración haces en lo que va de temporada en fútbol-11?

En esta categoría tenemos cuatro equipos. El juvenil, cadete e infantil de segundo año se han clasificado para jugar la fase de promoción. Además, tenemos el infantil B, que son jugadores todos de primer año. Creo que estamos en el camino correcto para poder seguir avanzando en lo que a competición se refiere.

¿Y en fútbol-8?

En fútbol-8 la idea es únicamente formativa. Ser capaces de cumplir los procesos de formación, dentro de los parámetros adecuados. Aquí la competición no importa, si somos capaces de jugar partidos ante rivales más fuertes, siempre se incrementa la exigencia, pero nosotros pensamos que cada jugador, cada equipo, debe superar esos procesos, y la mejor manera, a mi pensar, es competir contra equipos de nuestro mismo nivel.

¿En qué momento se encuentra el fútbol lucense?

Tenemos un hándicap enorme, que es la organización demográfica que tenemos. Contra eso, evidentemente, poco podemos hacer. Sí que es verdad que entre todos hay que buscar la forma para un modelo de competición que ayude a todos y no olvidarse de que lo principal es la formación de los jugadores. Aun así, creo que se han dado pasos estas dos últimas temporadas para encontrar ese modelo de competición adecuado.

El club sigue creciendo en número de jugadores año a año, ¿qué valoración haces en este sentido?

Creo que estamos en un momento de transición. Tengo la sensación de que la gente tiene muy en cuenta nuestra escuela para venir aquí a formarse y eso es el paso más importante para poder crecer. Hemos crecido en número de niños, aunque siempre hay mucho margen de mejora. Tampoco queremos crecer sin poder ofrecer los recursos necesarios, hay que ir poco a poco. Este año hemos creado dos equipos nuevos, biberón e infantil de primer año.

Y en el aspecto social y de eventos, ¿cómo valoras la actividad del club?

La más importante para crecer es tu propia imagen. Si la gente tiene una imagen positiva tuya, tendrá en cuenta tu escuela. Eso se gana en muchos aspectos, como que los jugadores vayan bien vestidos, bocadillos cuando se viaja… Hace unos días tuvimos la presentación, con una comida, y creo que fue un buen escaparate para nuestra gente. Además, acabamos de abrir la recogida de alimentos, ropa y juguetes, organizamos un torneo de pretemporada en fútbol-11, que, por cierto, está creciendo. Y podemos anunciar ya que organizaremos un torneo de fútbol-8 gracias a la colaboración de la Diputación Provincial de Lugo.

De cara al futuro, ¿Qué objetivos te planteas cómo Director de la Escuela?

A nivel personal nunca dejar de aprender, ser una esponja. Si antes dije que los jugadores tenían que aprender de los errores, lo sigo manteniendo en este caso. Es mi primer año como coordinador y la verdad es que estoy muy a gusto, gracias a la Directiva y sobre todo a mis compañeros.